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Este artículo busca instalar para su debate y reflexión una problemática que se cristalizó a lo largo del trabajo concreto del Programa VALOR de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) implementa en Argentina junto con AMIA, como parte del cluster del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) en la región: la falta de programas de formación práctica en RSE y de institucionalización del rol profesional del consultor en RSE.
El propósito de esta reflexión es abrir un espacio de intercambio sobre el lugar que merece la RSE en la formación de los profesionales del futuro que trabajarán junto con las empresas en el desarrollo de un nuevo modelo de negocios más responsable y, por lo tanto, más sustentable y competitivo. Desde sus comienzos, el Programa VALOR, cuyo foco está puesto en la implementación de medidas de RSE en PYME, se encontró frente a la situación de tener que implementar el programa y, simultáneamente, brindar capacitación a sus propios consultores. Hecho que remite, a su vez, a una necesidad inexistente en el mercado: formar desde una mirada práctica recursos humanos que puedan dar respuesta a la realidad y la complejidad que plantea cada empresa.
Es así como se desarrollaron un conjunto de herramientas de capacitación a fin de poder llevar adelante el programa: seminarios y charlas con los consultores; un curso de RSE; reuniones de sensibilización y capacitación con representantes de PYMES y grandes empresas; la cración de una base de datos de herramientas; el desarrollo de materiales de consulta propios; todo lo cual contribuyo a generar un input para sensibilizar y “formar” en RSE desde la perspectiva de la intervención. Un saber práctico que podrá ser aprovechado, asimismo, para futuras acciones, adaptándolo a cada realidad. De este modo, VALOR pudo aportar una formación que surge desde la propia labor del consultor en el marco de la ejecución, complementario a los marcos teóricos de la RSE, igualmente necesarios.
Si bien actualmente existe educación teórica sólida en temas de responsabilidad social, a la hora de ejecutar el programa nos enfrentamos con un conjunto de interrogantes que requieren de un saber práctico y una formación de campo que no se encuentra en los manuales. Parte del problema responde a que la PYME en la Argentina nunca implementó planes de este tipo. No está instalada la necesidad en el mercado y, por lo tanto, aún no hay experiencia de intervención en los entornos organizacionales. Quizás las grandes empresas se encuentran un paso adelante y son mucho más permeables, abiertas y flexibles para emplear la teoría (con un equipo de profesionales que facilitan la tarea), sin embargo, no es el caso de la PYME, donde su aplicación es diferente y mucho más compleja; pero también se debe a la falta de institucionalización de la educación en RSE y del rol profesional del consultor en dicha materia. A pesar de disponer de un corpus teórico específico para la RSE, su campo de acción profesional pareciera que aún no está del todo definido.
Esta realidad plantea la necesidad de avanzar, tanto desde el sector público como desde el privado, en la incorporación de la RSE dentro de los planes de estudio como disciplina específica, en una perspectiva que articule la teoría con la práctica y que trabaje entorno a la inserción laboral de los profesionales. El desafío será generar herramientas que sean realizables, aplicables, comprobables y, fundamentalmente, que las PYME y los consultores puedan aprender de las metodologías, aggiornadas en el caso argentino.
La RSE es una materia compleja para aprender, entender y desarrollar. Realizar un trabajo en la RSE de una empresa u organización requiere de conocimientos amplios. No alcanza con la teoría y las “recetas” metodológicas. Hoy en día nos encontramos en un escenario social cada vez complejo. Los cambios políticos, institucionales, de mercados y la revalorización del respeto de los derechos humanos universales, demandan un profesional preparado y actualizado de manera permanente para dar respuesta a la realidad que presenta cada empresa. El trabajo en RSE depende de una gran cantidad de variables que deben poder ser comprendidas, gestionadas, tratadas e, incluso, anticipadas.
Si la RSE implica un cambio de paradigma en la gestión de los negocios, los centros de educación universitaria tienen que acompañar el cambio e incorporarlas como parte de una formación académica que contemple la especificidad de la labor en el campo concreto de trabajo: empresas y organizaciones en distintas escalas y tamaños, de acuerdo con cada coyuntura económica, política, social y cultural. Sabrina C. López - Consultora de prensa del Programa VALOR de RSE – AMIA/BID/FOMIN
María Celina Kaseta - Coordinadora técnica del Programa VALOR de RSE – AMIA/BID/FOMIN
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