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Las cosas han cambiado mucho en Venezuela. Son tiempos “extraños”, por decir lo menos. Diferentes totalmente. Nuestras actividades comerciales, profesionales y empresariales, han pasado de la mirada indiferente del Estado, otrora permisivo en exceso, a la mirada contralora que hoy luce además, censora y amenazante.
Trabajar en cualquier ámbito, a sabiendas de que hay un ojo supervisor esperando el mínimo resquicio de error para acometer su fiera intervención, no es sencillo. Porque,,, vamos a estar claros. El Estado debe ser garante de la probidad de nuestras acciones y de que las Leyes se cumplan en el estricto sentido de sus intenciones. Pero es que la cosa aquí parte de iniciativas con sesgo absolutamente político, contribuyendo cada vez más a la nefasta e improductiva polarización que viene delineándonos la vida.
Dentro de este marco, la Comunicación y sus profesionales caminan a tientas, para no pisar la raya amarilla ni herir susceptibilidades. En el último año hemos sido testigos, protagónicos unas veces, presenciales otras, de cambios sustanciales en la manera en que grandes y medianas empresas estructuran sus mensajes para los Medios de Comunicación; especialmente para Televisión y Radio.
La presencia de grupos y compañías ahora ya no se evidencia necesariamente a través de cuñas publicitarias para mercadear productos o servicios. Cada día son muchos más los que asumen mostrarse; los que prefieren emprender campañas de Imagen a través de las cuales exhiben, audiovisualmente, sus raíces venezolanas, su apego al país y su espíritu alegre, emprendedor y generoso, que remeda en mucho a nuestra manera de ser.
Hemos visto a lo largo del último año a corporaciones como Toyota, GM Corporation, Grupo Polar, Digitel Tim, CocaCola, Movistar entre otros, prodigándose en hermosos mensajes que tocan nuestra emoción por el gentilicio. Mensajes que se orientan a despejar cualquier duda o sombra sobre las nobles intenciones de estos grupos que, por encima de cualquier otra cosa, aprecian el hecho de ser o estar en Venezuela.
Asimismo, empresas nacionales como Industrias Madereras Inmeca o Motos Bera, producen piezas comunicacionales para destacar su estabilidad y larga trayectoria en nuestro territorio, privilegiando sobre todo a la gente, al trabajador, al capital humano como eje fundamental de su progreso.
Estamos asistiendo a una necesidad de comunicarnos muy diferente a la que acostumbrábamos. Es la hora de afianzar valores y mostrarlos públicamente. Son tiempos de cambio en los que el individuo gana terreno en los mensajes para estimular su valor como persona, como trabajador, como parte de una nación. Nada de lo que acontece es casual; al menos así lo creemos y entendemos personalmente.
Los comunicadores en Venezuela tenemos por delante el gran reto de replantearnos, de dinamizarnos y de sacar el mejor provecho de todo cuanto ocurre, de la realidad actual. Y entonces cabe la interrogante: ¿qué tiene de bueno lo malo? Esperamos que mucho y que sepamos ubicarnos al frente para reivindicar nuestro oficio, por encima de las dificultades. 
Lic. Luisa Melo Cardona
Venezuela
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