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En un contexto de jóvenes democracias, donde aun las instituciones se encuentran en proceso de acomodamiento y el cambio de paradigma es una realidad que nos exige mantenernos alertas para adaptarnos y aggiornarnos continuamente, ¿cuál sería la relación entre comunicación y Derechos Humanos?
Cuando pensamos en el sistema democrático, pensamos también en los subsistemas que lo transforman como un entretejido complejo donde cada pieza es fundamental para que funcione el resto. La revalorización de los Derechos Humanos y los esfuerzos de la mayoría de los estados latinoamericanos en pos de garantizar su pleno disfrute por parte de la sociedad, resultan en gran medida, parte de la materialización del fortalecimiento de las democracias mismas. Y es aquí donde la comunicación podría cumplir un papel protagónico en tanto y en cuanto sea utilizada en todas sus aristas.
En el escenario aquí planteado, el principal rol de la comunicación sería el de promotor y difusor de derechos donde la sociedad bien informada es la que mejor puede ejercer su ciudadanía, siendo la comunicación una herramienta eficaz para transmitir el abanico de derechos, mostrar cómo reclamar y exigir aquello que es legítimo y les pertenece. Los comunicadores tenemos aquí una responsabilidad sustancial, en lo ético y solidario de nuestra labor cotidiana, tanto en la órbita pública como privada.
En aquellas instituciones públicas encargadas de proteger estos derechos (Defensorías, Controladurías, Procuraciones, Osc, etc.) el rol de la comunicación adquiere significativa relevancia toda vez que no solo debe mostrar a la propia institución a los fines de que los ciudadanos accedan a ella, sino también transformarlas en instituciones reputadas, legitimar su palabra como poderosa herramienta de denuncia, y de canal de transparencia de las políticas publicas.
Por su parte, desde el ángulo privado también deben contribuir a fortalecer esta relación. La Responsabilidad Social Empresaria (RSE) podría ser la encargada de cumplir con este legado. Las empresas ya no tienen intereses sólo unilaterales. El nuevo modelo corporativo y globalizado permite a los comunicadores poder encontrar el feedback del mercado desde un lugar más próximo al consumidor. Y desde esa óptica, con buena predisposición y actuación responsable de las empresas, se podría trabajar en la concientización de los Derechos Humanos (en públicos internos y externos) logrando que ésta deje de ser una materia exclusiva del Estado, colaborando en la solidificación de la justicia y la equidad, que al fin y al cabo, será el escenario que mejor permita el desarrollo en el país donde se brinden los servicios.
El trabajo prima facie no resulta simple; pero en modo alguno resulta imposible. Encontramos que esta tarea en gran medida dará sus frutos con una comunicación pensada de modo integral y estratégico; buscando la segmentación minuciosa de públicos; la adaptación y recodificación del mensaje para llegar a los diferentes sectores sociales, las distintas culturas, costumbres y contextos; donde el uso de las nuevas tecnologías reviste vital trascendencia ya que nos permitirán reproducir los trabajos en cada uno de nuestros países y extenderlos para fortalecer la integración regional, no sólo desde lo político y social, sino también desde lo comunicacional.
Transitamos un camino que avisora ir de la mano de estas tendencias. Grupo DIRCOM estos años viene velando por el reconocimiento del “Color Latinoamericano” a la ahora de comunicar. Y hoy redobla su apuesta como promotor de la unión regional, abriendo un espacio de diálogo e intercambio, para nutrirnos de esas nuevas tendencias, sin importar las geografías que nos separan, y coadyuvar en cada uno de nuestros países a generar una comunicación clara y eficaz, donde se profundicen temas de interés para las naciones y sociedades, como en el caso de los Derechos Humanos, y donde, además, se garantice el acceso a la información para construir democracias más fuertes y ciudadanos con mayores conocimientos. Intentemos de la mano de la comunicación, contribuir a que esta materia sea jerarquizada y respetada por todos, tanto por los medios de comunicación, como por los actores sociales, Estado y empresas en pos de promover el pleno disfrute de los derechos. Por Juan José Larrea
@jjlarrea Editorial publicada en Revista DIRCOM N° 89. Ayúdanos a difundir la editorial en Twitter haciendo clic aquí.
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